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El valor humano en las organizaciones

Daniel Nazaré do Prado

Head of People & ESG Qintess Latam

Publicado em
10 de Fevereiro de 2020

El valor humano en las organizaciones

Hay un conjunto de personas que se relacionan entre sí, coexisten e interactúan sean estas un equipo o solo un grupo de personas, sin embargo, utilizan recursos de índole diversa cuyo fin es lograr determinados objetivos y metas a través de diferentes roles, cargos y responsabilidades. A esta iniciativa social llamamos de una Organización. Las organizaciones son diversas según su localización, tamaño, propiedad, fin, estructura, tales como:

- Sindicatos

- Partidos políticos

- Empresas

- ONGs

- Clubes deportivos

- Estado

- Escuelas

- Hospitales

No podemos olvidar que estas mismas organizaciones son representaciones del momento histórico y de la cultura en la que nacen y que están inmersas. Con la revolución industrial, la famosa lógica de producción no solo transforma la forma de vivir de las personas sino también la forma de trabajar de ellas. A las personas en el modelo de management 1.0 le han tratado con una gestión de orden, control y un modelo de reemplazo de las piezas. Aquí cabe muy bien una pregunta sobre la gestión de personas: 

¿Podemos tener una gestión objetiva sin objetivar las personas?

 Supuestamente dentro de esta visión de management 1.0 no podemos lograr esta meta, de sernos objetivos sin objetivar a las personas, pues esta lógica como lo hizo en el pasado y aún sigue en algunas organizaciones, tratan a las personas como piezas de una máquina, es decir, como partes de un engranaje mecánico. La propia palabra cuando nos referimos a la gestión de personas en el pasado, “recursos humanos” es una prueba que ha funcionado muy a fines del siglo XIX e inicio del siglo XX, pero que ya no es compatible con la innovación, la creatividad y la resolución de conflictos en las compañías. Necesitamos esforzarnos para crear e innovar un concepto que nos defina como personas en las organizaciones donde podamos superar nuestras debilidades también destapadas ahora por la pandemia. Merecemos un nombre que nos defina de manera original en lo que somos buenos, las relaciones humanas.

 

¿Si no somos recursos para las organizaciones, “que somos”?

Sabemos lo que no somos, no somos “que” somos “quién”. Eso mismo, somos personas productoras infinitos de recursos. La gestión del management 2.0 llega a entender eso, pero no ponerlo en práctica. Tendremos que vencer la barrera de las palabras bonitas y hacer algo al respecto. Si antes, en la gestión del management 1.0 hacíamos lo incorrecto tratando a las personas como piezas de una máquina, en el management 2.0 hacemos lo correcto de manera incorrecta, es decir, sabemos que somos “quién”, personas de vivencias profesionales y personales, pero no aceptamos estas realidades como parte del mundo laboral. Tenemos buenas intenciones, sin embargo, con jerarquías anticuadas. Tenemos que ganar espacio en las organizaciones para las personas, tenerlas como punto de partida en una gestión de cambio y desarrollo organizacional y avanzar sin miedo hacia el compromiso de engendrar valor humano en nuestras organizaciones como un todo. Solo así, por ejemplo, en el estado, hospitales, sindicatos, empresas, escuelas, tendremos la condición de imprimir dignidad humana en lo que hacemos y somos. De esta forma, entenderán que somos más que capital humano en las organizaciones, somos “organismos vivos” llenos de posibilidades. Una red de conocimiento y estrategia que cada uno posee y puede enriquecer mucho por ejemplo las empresas. 

¿Cómo dar el paso hacia el valor humano en las organizaciones?

La responsabilidad de las organizaciones es de todos nosotros. Todos debemos llevarla al nivel que queremos, pues ellas mismas nos dan la condición de vivir y tener experiencia. Desde de dentro la transformación acontece. El management 3.0 ha logrado interpretar esa nueva fase de las organizaciones, pues funciona con la idea de un pensamiento sistémico. Ahora la responsabilidad es compartida y no solo de uno. Somos y funcionamos como una especie de ecosistema inteligente y no hay más metodologías sino filosofías de vida donde la colaboración es el camino. Pero, OJO, es el camino, no el punto de llegada. Aun estamos lejos del punto de llegada, es decir, a la evolución humana en las organizaciones. Más allá del management 3.0 tenemos que descubrir innovando el rol que las personas cumplen en las organizaciones. Somos invitados desde la persona que SOMOS y el profesional que nos tornamos hasta hoy a dar respuestas con valor para resolver problemas complejos dentro de una realidad llamada VUCA (Volatility (V), Uncertatinty (U), Complexity (C) Ambiguity (A)). Necesitaremos conocimiento y predictibilidad para poder dar cuenta de este entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo. Acuérdese del management 3.0 ya no es una metodología o receta mágica que salvará las organizaciones de este mundo liquido según la metáfora de Bauman. Vamos a necesitar un movimiento de innovación, liderazgo y gestión que redefine el concepto de liderazgo con la gestión como una responsabilidad grupal. Una verdadera filosofía que irrumpe desde los desafíos planteados por la postmodernidad que reconozca el principal valor en las organizaciones, lo humano. Por ende, algunas organizaciones se dieron cuenta y empezaron llevar a cabo compromisos más concretos implementando prácticas que incentivan la sostenibilidad en su interior y exterior desde la perspectiva o el pilar más importante: las personas. La transformación más desafiante es una transformación cultural desde las organizaciones, un cambio radical de mindset haciendo con que nuestras mismas prácticas sostenibles se adapten a realidades distintas y diversas a la vez. De aquí en adelante es un compromiso ético con el mundo y el universo que estas mismas organizaciones deben tener y la alianza perfecta son las personas, punto clave en esta transformación. Para concluir la idea, lo importante es pensar que una postura ética y este se practica no solo porque alguien me te está mirando, se hace desde el interior como buena práctica y como alteridad (considerar el otro en tus decisiones), es más que empatía. 

Somos las personas, las que cambiaremos las organizaciones por completo porque en nuestra manera más arcaica está la clave, las relaciones humanas.

 

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